Tal vez no sea la película ideal para ver si uno no es un fanático de este estilo de cine, por ejemplo el crítico Kike Pasos fue muy duro con la película.
Conseguir que un recién llegado a las pantallas, y prácticamente desconocido para muchos, conecte y cree ese vínculo con el espectador a la primera es muy difícil; y quizás eso es lo que le ha pasado a Linterna Verde, demasiadas expectativas (y demasiado peso de responsabilidad) se han depositado en este superhéroe 'novato'. En su defensa se puede decir que el papel que le habían asignado en esta batalla por la supremacía cinematográfica era demasiado exigente, y que aún así logra rozar el aprobado.
Linterna Verde se enfrenta al dilema de todos los comienzos de una saga: hay que contar la historia y presentar a los personajes. Este dilema puede salvarse de forma airosa y aprovecharlo para enfrascar y enganchar al espectador, o puede convertirse en un lastre con el que tenga que cargar la película hasta el final. En este caso nos encontramos ante un término medio; la introducción y presentación no es especialmente buena, pero tampoco acaba haciéndose demasiado pesada.
El problema de Linterna Verde viene después, porque parece que no consigue esa transición entre introducción y cuerpo de la película; lo que provoca que el espectador se quede esperando el deseado momento de acción. Una acción que no aparece, o al menos de la manera en que se esperaría de un superhéroe que literalmente puede crear cualquier cosa que se imagine. Y es que quizás nos hayamos acostumbrado a que una película de ciencia ficción tenga que tener obligatoriamente sus 20 minutos de acción ininterrumpida a raudales; es posible que los avances y mejoras tecnológicas hayan condicionado demasiado a este género del cine.
Linterna Verde se enfrenta al dilema de todos los comienzos de una saga: hay que contar la historia y presentar a los personajes. Este dilema puede salvarse de forma airosa y aprovecharlo para enfrascar y enganchar al espectador, o puede convertirse en un lastre con el que tenga que cargar la película hasta el final. En este caso nos encontramos ante un término medio; la introducción y presentación no es especialmente buena, pero tampoco acaba haciéndose demasiado pesada.
El problema de Linterna Verde viene después, porque parece que no consigue esa transición entre introducción y cuerpo de la película; lo que provoca que el espectador se quede esperando el deseado momento de acción. Una acción que no aparece, o al menos de la manera en que se esperaría de un superhéroe que literalmente puede crear cualquier cosa que se imagine. Y es que quizás nos hayamos acostumbrado a que una película de ciencia ficción tenga que tener obligatoriamente sus 20 minutos de acción ininterrumpida a raudales; es posible que los avances y mejoras tecnológicas hayan condicionado demasiado a este género del cine.
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