El futbolista de General
Cabrera Julio Buffarini volvió a brillar en la goleada que San Lorenzo le
propinó a All Boys, Julito volvió a su puesto habitual y demostró que en ese
sector del campo de juego es donde mejor se desempeña, corriendo cada pelota.
Después de la tempestad.
Después de que las nubes negras descargaran su furia sobre Buenos Aires.
Después de que media Ciudad quedara bajo el agua. En el Bajo Flores, San
Lorenzo se desahogó y tuvo su tarde más soleada en mucho tiempo. Porque
necesitaba ganar y lo hizo.
Y aunque no haya podido salir
de la zona de descenso, la victoria ante un All Boys siempre molesto le
devolvió los signos vitales a un equipo que hacía siete partidos que no le veía
la cara al triunfo. Y ni hablar del tiempo que no conseguía imponerse por
semejante diferencia en el marcador...
Siempre que llovió, paró. Así
fue para los dirigidos por Juan Antonio Pizzi. El 4 a 0 final fue justificado
con un juego vertiginoso, que tuvo a las bandas y los envíos aéreos como el
arma mortal para liquidar a una defensa visitante que llevaba tres encuentros
sin recibir tantos pero que en el Nuevo Gasómetro se vio desbordada. Julio
Buffarini y sus mil pulmones por derecha (volvió a brillar en su puesto
natural) y Fabián Bordagaray por el callejón izquierdo eran la salida de San
Lorenzo. Complementados con el juego de Luis Aguiar y Alan Ruiz, dos que
volvieron a estar en buen nivel. Salvo el primero, de penal, el resto de los
goles nacieron desde los costados. El de Walter Kannemann, quien reapareció
como titular y dejó una muy buena imagen, provino de un córner desde la
izquierda ejecutado por el uruguayo Aguiar. El segundo de Stracqua , de un
centro también del mediocampista charrúa desde el mismo lado. Y la frutilla del
postre se la llevó el propio Aguiar (merecía su premio) luego de otra pelota
que voló por los aires desde los pies de Buffarini, esta vez desde la derecha.
All Boys tuvo el orgullo de
querer salir a jugar mano a mano de entrada. Pero el local lo fue metiendo en
su arco para jugar de contraataque.
Tuvo su momento en el partido
el conjunto de Floresta. Después del 1 a 0, un penal de Maximiliano Coronel
sobre Enzo Kalinski bien sancionado por Pompei que Stracqualursi canjeó por un
grito, All Boys se envalentonó. Adelantó sus filas en el terreno y respondió.
Primero, con un balón que Hernán Grana (apareció sólo por derecha) desechó por
arriba del travesaño de Pablo Migliore. Y tres minutos después, con un cabezazo
claro de Coronel que no tuvo puntería. Lo pudo haber empatado también, ya en el
segundo tiempo, a través de Mauro Matos.
No aprovechó sus situaciones
el equipo de Pepe Romero (fue bien anulado un gol de Ferrari por offside de
Matos) y en dos minutos quedó 2 a 0 abajo y con un hombre menos por la correcta
expulsión de Patricio Toranzo.Desde allí creció la marea azul y roja.Fue 4 a 0
y pudo haber sido más.San Lorenzo se terminó floreando y hasta se escuchó algún
“ole, ole” en las tribunas para decorar la fiesta del gol.
Se sacó la mufa con una
goleada. Así es el fútbol, un equipo que llevaba tan sólo ocho tantos a favor
en este Torneo Inicial se despachó con un cuarteto de gritos en una sola tarde
para renacer. Para recordar lo que es ganar por esa diferencia, algo que no
hacía desde el 1° de marzo de 2009 en un 5 a 1 a River (el último 4 a 0 fue en
2005 ante Central).
Superó el primero de los tres
escollos que tiene en siete días San Lorenzo. Todavía le quedan dos cruces con
rivales directos en la tabla de los promedios: visitará el martes a Unión y
recibirá el sábado a Atlético de Rafaela. Son puntos dorados que tendrán su
real valor el año que viene. Y los de Pizzi ya sumaron 3 de 9.

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